MADRID, España. — La película "La Bola Negra", una épica histórica de temática gay dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, ha emergido como una de las sorpresas más destacadas de la temporada cinematográfica, posicionándose como la segunda favorita en la categoría de mejor película para los premios Oscar. La obra, que entrelaza tres líneas temporales —1932, 1937 y 2017—, explora temas de memoria, arte y represión sexual a través de las vidas de tres hombres: Sebastián, un recluta durante la Guerra Civil Española; Carlos, un joven burgués rechazado por su sexualidad; y Alberto, un investigador que descubre una herencia familiar inesperada.
Desde su presentación en el Festival de Cannes el pasado mes de mayo, donde Calvo y Ambrossi compartieron el premio a la mejor dirección con el cineasta polaco Pawel Pawlikowski, la cinta ha generado un notable impacto. El éxito se consolidó en septiembre con el Premio del Público en el Festival de Cine de Toronto, un galardón frecuentemente asociado con las futuras nominaciones al Oscar. En su país natal, la película ha registrado un éxito comercial creciente, con cifras de taquilla que aumentaron entre su primer y segundo fin de semana.
La propuesta visual, filmada en 35 mm por la directora de fotografía Gris Jordana, ha sido comparada con producciones clásicas como "El paciente inglés" y "Titanic", logrando una estética ambiciosa con un presupuesto inferior a los 20 millones de dólares. El elenco cuenta con actuaciones destacadas, incluyendo el debut de Álvaro Lafuente Calvo (Guitarricadelafuente) como Sebastián, Carlos González como Alberto, y las participaciones de figuras como Lola Dueñas, Glenn Close y Penélope Cruz, esta última perfilada como candidata a mejor actriz de reparto.
Sobre la visión de la obra, Javier Ambrossi declaró a Awards Watch: "Gran parte de nuestra comunidad se cimenta en el silencio y el dolor... La película te anima a decir: si puedes hacerlo, no te conformes; intenta enamorarte. Sé feliz, busca una chispa". Por su parte, Javier Calvo destacó en una entrevista con El País: "Mucha gente elogia la sensibilidad clásica de la película... Nos dicen que es el tipo de cine que ya no se hace".


