La industria de la movilidad eléctrica en México vive una transformación con la irrupción de nuevas alternativas urbanas. Por un lado, la firma china Jinpeng, con una trayectoria que inició en 2004 enfocada en triciclos eléctricos, ha consolidado su presencia en el país ofreciendo modelos como el UNI y el ECO1. Por otro lado, el proyecto gubernamental Olinia, impulsado bajo el Plan México, busca establecer una opción de fabricación nacional con el respaldo del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Tecnológico Nacional de México (TecNM).
El competidor chino: Jinpeng UNI
El modelo UNI de Jinpeng se presenta como un vehículo compacto de tres puertas con capacidad para cuatro pasajeros. Sus especificaciones técnicas incluyen un motor de 20 kW y dos variantes de batería: una de 11.52 kWh con 140 kilómetros de autonomía y otra de 15.97 kWh que alcanza los 200 kilómetros. Este vehículo puede llegar a una velocidad máxima de 100 kilómetros por hora. En cuanto a su equipamiento, cuenta con frenos ABS, cámara de reversa, sensores de estacionamiento y dirección asistida. Sus precios oscilan entre los 215,000 pesos para la versión de menor alcance y los 289,900 pesos para la de mayor autonomía.
La propuesta nacional: Olinia Uno
Presentado en junio de 2026, el Olinia Uno se distingue por su enfoque en la capacidad de pasajeros, al poder transportar hasta seis personas. Con un precio inicial de 150,000 pesos (IVA incluido) y entregas programadas para el verano de 2027, el vehículo integra un motor de 13.5 kW y una batería de 14.7 kWh, con una velocidad máxima limitada a 50 kilómetros por hora. El proyecto contempla un contenido nacional inicial del 50%, con el objetivo de alcanzar el 75% para el año 2030.
Eficiencia y costos de operación
Uno de los puntos clave en la comparativa es el costo por kilómetro recorrido. Según las cifras oficiales, el modelo de Jinpeng requiere una inversión de 0.1286 pesos por kilómetro, lo que equivale a 12.86 pesos por cada 100 kilómetros. En contraste, la estimación para el Olinia Uno es de 0.50 pesos por kilómetro, resultando en 50 pesos por cada 100 kilómetros recorridos. Esta diferencia en el consumo energético y la capacidad de pasajeros definen dos estrategias distintas para la movilidad urbana en el país.

