La sociedad israelí se encuentra sumida en una crisis de salud mental de escala inédita tras los eventos del 7 de octubre de 2023, cuando el grupo militante palestino Hamás y sus afiliados en Gaza perpetraron un ataque que dejó aproximadamente 1,200 muertos y 250 rehenes. La posterior guerra en Gaza ha exacerbado el trauma colectivo, dejando una huella profunda en supervivientes, desplazados y soldados.
Un informe del Contralor del Estado de Israel, publicado en febrero de 2025, reveló que el 39% de la población padece síntomas de trastorno postraumático, depresión o ansiedad en niveles de moderados a graves. Esto representa a unos 3 millones de personas, de las cuales 600,000 enfrentan cuadros severos. Pese a la magnitud de la crisis, el acceso a servicios públicos de salud mental apenas ha crecido un 1%, lo que se traduce en una brecha de atención para unas 60,000 personas.
Noga Dagan-Buzaglo, investigadora del Adva Center, advierte que el sistema sanitario ya presentaba deficiencias previas. "El mayor desafío es convencer a la gente para que trabaje para el sistema público de salud mental de Israel, ya que los salarios son más bajos en comparación con el sector privado y, además, hay una sobrecarga de trabajo", señaló. Actualmente, los tiempos de espera en el sector público superan los seis meses, llegando en ocasiones a más de un año.
La crisis también ha impactado a los profesionales de la salud. Según la Universidad de Haifa, el 84% de los terapeutas que atienden a las víctimas del 7 de octubre presentan síntomas traumáticos, y el 45% reporta agotamiento mental. Ante la falta de atención oportuna, el Ministerio de Salud registró a principios de 2026 un incremento de entre el 13% y el 17% en la prescripción de sedantes, somníferos y antidepresivos.
El sector militar también ha sido duramente golpeado. Estadísticas del Parlamento israelí y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) indican un aumento en los casos de suicidio entre reservistas: de un máximo de uno anual en los seis años previos a la guerra, la cifra ascendió a 11 en 2024, con nueve casos adicionales bajo investigación en 2025.
Ronen Shalev, quien perdió a su esposa Gavriela y a su hijo Roee tras el trauma derivado del festival Nova, se ha convertido en una voz activa para romper el tabú sobre la salud mental. Shalev, diagnosticado con trastorno de estrés postraumático, enfatiza la necesidad de buscar ayuda profesional: "La vida, con todo su dolor, sigue mereciendo que decidamos a favor de ella".


