El viernes 16 de octubre de 2026, el portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baqai, emitió un comunicado oficial en respuesta a las acusaciones vertidas el jueves por el viceministro saudita encargado de la diplomacia pública, Rayed Krimly. Krimly había señalado directamente a la República Islámica de alentar la escalada del conflicto, acusando a Teherán de continuar "armando, entrenando y apoyando" al movimiento hutí.
Baqai desestimó los señalamientos al afirmar que los hutíes "actúan de acuerdo con sus propios intereses" y que las acusaciones "carecen de credibilidad para quienes conocen bien las relaciones entre Irán y sus aliados". Asimismo, el portavoz iraní subrayó que su país considera que el aumento de las tensiones no beneficia a ninguna de las partes involucradas y recordó la propuesta de Teherán para mediar en el conflicto.
La situación en la región ha alcanzado niveles sin precedentes desde el inicio de la guerra civil en 2014. Los ataques hutíes, dirigidos contra aeropuertos e instalaciones petroleras sauditas, han intensificado la crisis. En particular, el aeropuerto internacional de la capital saudita ha sido blanco de 20 ataques desde inicios de octubre, incluyendo un bombardeo el sábado pasado que resultó en 13 personas fallecidas y más de 300 heridas.
Ante este escenario, la Unión Europea (UE) condenó la escalada militar y exigió el cese inmediato de las agresiones. Los líderes de los Veintisiete expresaron su solidaridad con el gobierno legítimo de Yemen y Arabia Saudita, advirtiendo que los ataques contra infraestructuras civiles y buques en el mar Rojo y el estrecho de Bab al-Mandeb ponen en riesgo la estabilidad del comercio marítimo mundial y agravan la crisis humanitaria. La UE hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para aumentar la asistencia financiera y médica en la zona.


