Las autoridades británicas mantienen bajo custodia a cinco hombres detenidos entre la noche del sábado 26 y la madrugada del domingo 27 de septiembre de 2026, tras ser interceptados en las inmediaciones de la base de la Royal Air Force (RAF) de Fairford, en el centro de Inglaterra. La instalación es utilizada actualmente por el ejército estadounidense para operaciones defensivas contra Irán, tras una autorización otorgada por el Reino Unido en marzo pasado para destruir misiles de dicho país.
La policía antiterrorista británica investiga si los sospechosos poseen vínculos directos con el gobierno iraní. Medios locales como The Telegraph han señalado que las autoridades sospechan de la implicación de Irán en este proyecto de ataque, una acusación que la embajada iraní en Londres ha rechazado formalmente.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió al incidente asegurando que su administración estaba al tanto de las intenciones de los detenidos. "Estábamos investigándolos. Querían causar graves daños a nuestra base", declaró el mandatario el domingo, añadiendo que pronto habría más información al respecto.
La detención fue posible gracias a la alerta de una agricultora local, quien observó a un grupo de hombres enmascarados cerca de la base y notificó a las autoridades. Bajo la legislación antiterrorista vigente, los cinco individuos pueden permanecer detenidos hasta 14 días sin cargos formales. La imagen de los sospechosos esposados y con el torso desnudo durante su captura ha circulado ampliamente en la prensa británica.
El contexto de seguridad es tenso, dado que en julio pasado los Guardianes de la Revolución iraníes advirtieron que cualquier base utilizada para lanzar ataques contra su territorio sería considerada un "objetivo legítimo". La base de Fairford, sede de la 501.ª Ala de Apoyo al Combate de la Fuerza Aérea estadounidense, ha sido un punto estratégico histórico, utilizado previamente en la guerra del Golfo y la guerra de Irak de 2003.
Por su parte, la ministra del Interior, Shabana Mahmood, ha señalado recientemente que tanto Irán como Rusia recurren a terceros para ejecutar actividades delictivas en suelo británico. Este incidente se suma a la preocupación por la seguridad en instalaciones militares, que han registrado más de 300 avistamientos de drones en los últimos doce meses, según datos reportados por The Independent.


