Durante una audiencia pública ante el órgano parlamentario de control (PKGr) del Bundestag, Martin Jäger, titular del Servicio Federal de Inteligencia (BND), enfatizó la necesidad urgente de fortalecer la resiliencia alemana. Según el funcionario, las acciones de baja intensidad contra los Estados miembros de la OTAN han dejado de ser una excepción, posicionando a los servicios de inteligencia como la primera línea de defensa ante la creciente hostilidad rusa.
Por su parte, Sinan Selen, jefe de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), confirmó que el repertorio de Moscú incluye actos de sabotaje, desinformación y planificación de asesinatos. Selen destacó como ejemplo el incidente ocurrido a principios de agosto en el aeropuerto de Halle/Leipzig, donde se localizó un dron cargado de explosivos cerca de aviones de carga ucranianos. Aunque las autoridades han logrado éxitos en materia de defensa, Selen advirtió que la situación continúa agravándose.
La comparecencia también contó con la presencia de Martina Rosenberg, presidenta del Servicio de Contrainteligencia Militar (MAD). Cabe señalar que, por norma general, las sesiones de este órgano de control son secretas y esta audiencia pública representa la única sesión abierta al año. Actualmente, el órgano de supervisión está integrado exclusivamente por representantes de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y Los Verdes, tras no alcanzar la mayoría necesaria los candidatos de Alternativa para Alemania (AfD) y La Izquierda.
Ante este panorama, el Gobierno federal ha presentado un proyecto de ley en el Bundestag que busca ampliar las competencias del BND y la BfV. De aprobarse, estos organismos podrían ejecutar funciones operativas, tales como la detención de ciberataques o el sabotaje de proyectos de armamento, para contrarrestar los ataques híbridos destinados a desestabilizar al Estado.


