Washington. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Estados Unidos mostró una aceleración en septiembre, al registrar un incremento mensual de 0.6 por ciento, superando el 0.4 por ciento observado en agosto. Según informó la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento del Trabajo, la tasa interanual se situó en 3.7 por ciento, por encima del 3.4 por ciento reportado el mes anterior. Estos resultados se alinean con las expectativas del mercado, según el consenso de MarketWatch.
El componente energético fue el principal motor de este incremento. La Administración de Información de Energía de Estados Unidos detalló que los precios de la gasolina se dispararon 7.1 por ciento en septiembre. Por su parte, la Asociación Estadunidense del Automóvil informó que, al 13 de octubre, el precio promedio de la gasolina alcanzó un récord de 4.34 dólares por galón. En el caso del diésel, esencial para el transporte y la agricultura, el aumento mensual fue de 15.3 por ciento, superando los 6.50 dólares por galón.
En términos anuales, los precios de la energía han escalado más de 20 por ciento, mientras que el diésel ha registrado un alza cercana al 75 por ciento. Este fenómeno se atribuye a la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán, que ha impactado la producción energética y el comercio global, particularmente tras el cierre del estrecho de Ormuz, ruta por la que circulaba 20 por ciento de los hidrocarburos mundiales. La Reserva Federal, en su informe conocido como Libro Beige, advirtió que estos costos energéticos están presionando toda la cadena de suministro, lo que mantiene abierta la posibilidad de un alza en las tasas de interés a finales de mes.
En cuanto al IPC subyacente —que excluye alimentos y energía—, este aumentó 0.3 por ciento en septiembre, igualando la cifra de agosto, con un incremento anual de 2.6 por ciento frente al 2.4 por ciento previo.
Este escenario económico ocurre en un momento crítico para la administración de Donald Trump. Encuestas recientes, como la de Reuters/Ipsos, indican que 78 por ciento de los estadounidenses atribuye el aumento del costo de vida a las políticas del mandatario, incluyendo los aranceles a las importaciones y el conflicto con Irán. El descontento se refleja en una caída en la popularidad del presidente y un deterioro en la confianza del consumidor, factores que podrían influir en las elecciones del 3 de noviembre, donde se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y 35 escaños del Senado. Actualmente, los republicanos mantienen una mayoría estrecha con 53 escaños en el Senado y 218 en la Cámara de Representantes, frente a los 214 de los demócratas.


