El viernes 16 de octubre de 2026, el sur de California, Estados Unidos, se vio afectado por diversos incendios forestales que, impulsados por condiciones climáticas de vientos cálidos y secos, han puesto en alerta a las autoridades locales. El siniestro de mayor relevancia, denominado "incendio Bryson", ha consumido aproximadamente 81 hectáreas en las inmediaciones de Malibú, forzando la evacuación de los residentes en la zona de Encinal Canyon. Como medida de seguridad adicional, un centro de detención juvenil fue desalojado durante la noche previa.
Las autoridades han emitido advertencias sobre la posible intensificación de las ráfagas de viento durante la noche, instando a la población a seguir estrictamente las órdenes de emergencia y a evacuar de inmediato ante cualquier señal de peligro. En paralelo, un equipo de 200 bomberos consiguió contener el avance de otro incendio en Azusa, al norte de Los Ángeles, el cual afectó una superficie superior a las 16 hectáreas.
La situación también se extiende hacia el sur, donde un fuego en la base militar de Camp Pendleton, cerca de San Diego, ha arrasado con más de 3,8 kilómetros cuadrados, representando una amenaza para diversas estructuras e infraestructuras. Ante el riesgo latente de nuevos focos, las compañías eléctricas han procedido a cortar el suministro a cerca de 127.000 clientes como medida preventiva.
Aunque las condiciones actuales son críticas, los funcionarios han señalado que no se prevé que los vientos alcancen la intensidad registrada en enero de 2025, cuando los incendios de Palisades y Eaton resultaron en la muerte de 31 personas.


