La inteligencia artificial (IA) está transformando las industrias culturales a nivel global. Mientras sectores como el editorial y el musical enfrentan el desafío de contenidos generados automáticamente, el cine explora nuevas fronteras, como el próximo festival CineIA, dedicado a obras creadas con estas herramientas. En el ámbito periodístico, la adopción de la IA es ya una realidad palpable.
La radio pública alemana ARD emplea voces sintéticas para informes meteorológicos y de tráfico, mientras que medios como BioBioChile han comenzado a etiquetar artículos generados por IA, provocando reacciones diversas entre sus lectores. Natalia Zuazo, experta argentina y autora del informe de la UNESCO 'Periodismo e inteligencia artificial en América Latina', subraya que la supervisión humana sigue siendo el factor determinante para garantizar la calidad. Zuazo recuerda que el uso de automatización no es nuevo; desde hace más de una década, el Los Angeles Times publica reportes sísmicos generados a partir de datos de sensores.
En América Latina, diversas iniciativas destacan por su uso estratégico de la tecnología. Ambiental Media en Brasil combina herramientas automatizadas con periodismo humano para información climática. Por su parte, El Comercio en Perú utilizó un sistema de OpenAI para investigar candidatos electorales en el proyecto #SinFiltrosEnElPoder, y organizaciones como Chequeado en Argentina y Verificado en México emplean la IA para la verificación de datos y la lucha contra la desinformación.
Miguel Ormaetxea, periodista y editor de Mediatics, advierte que la IA generativa supone un "salto cuántico" que cambiará radicalmente la información. En la misma línea, Berthold Kohler, editor del Frankfurter Allgemeine Zeitung, sostiene en el artículo 'Menschen oder Maschinen?' que la supervivencia del periodismo humano dependerá, en última instancia, de las decisiones de consumo de los lectores.
El temor al desplazamiento laboral es latente. En agosto, el cierre de una redacción regional en Colonia, Alemania, que afectó a medio centenar de empleados, fue vinculado por algunos sectores al uso de IA. Christina Elmer, profesora del Instituto de Periodismo de la Universidad Técnica de Dortmund, sugiere que la IA a veces se utiliza como pretexto para recortes de costos. Una encuesta reciente, cuyos resultados se presentan en Magdeburgo, revela que la mayoría de los periodistas alemanes utiliza la IA para redactar notas breves, generar gráficos o investigar datos, aunque solo una cuarta parte tiene indicios concretos de ser reemplazados.
Para Zuazo, el riesgo real no es solo el despido, sino la precariedad laboral preexistente en el sector. "El éxito será para los medios que combinen la herramienta automatizada con el trabajo periodístico hecho de manera rigurosa", concluye la experta.


