CARACAS, Venezuela. — Juanita Goebertus, directora de la División de las Américas de Human Rights Watch, encabezó la primera delegación oficial de la organización en Venezuela desde 2008, tras ser expulsada durante el mandato de Hugo Chávez. Durante su estancia, entre el 14 y el 19 de septiembre, la abogada se reunió con la presidenta interina Delcy Rodríguez para abordar la situación de los derechos humanos en el país.
El informe de la organización destaca la existencia de centros de detención como la cárcel Rodeo I, donde familiares de presos han denunciado la existencia de un sótano denominado "la máquina del tiempo". Según reportes de la Misión independiente de determinación de los hechos de la ONU, este espacio es una cisterna hermética donde los detenidos son sometidos a aislamiento sensorial y torturas. Goebertus señaló que, a pesar de que el gobierno reportó la liberación de 1,046 personas y beneficios procesales para 12,000 individuos al 25 de agosto, la situación dista de ser normal.
Durante el encuentro, la presidenta interina se comprometió a gestionar visitas del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a Rodeo I y a revisar los casos de personas detenidas arbitrariamente. Goebertus enfatizó que, aunque existe una "pausa" en los fenómenos más agudos de represión, la transición es precaria debido a que los organismos de inteligencia, como el SEBIN y la DGCIM, conservan facultades de investigación penal que han sido utilizadas para perseguir a la disidencia.
La delegación instó a la derogación de la Ley contra el terrorismo y a una reforma estructural del sector seguridad. "Incluso las personas que más han sufrido la represión reconocen que hay una ventana de oportunidad hacia la democratización en Venezuela", afirmó Goebertus, subrayando que la sociedad civil percibe cambios positivos, pero mantiene el temor de que el aparato represivo pueda reactivarse en cualquier momento.


