El Panorama de Inversión México 2026, elaborado por HSBC, señala que el escenario base para el peso mexicano se mantiene neutral, aunque advierte que la divergencia en las políticas monetarias entre la Reserva Federal (Fed) y el Banco de México (Banxico) podría intensificar la volatilidad cambiaria. Según el análisis, si la Fed sostiene un tono más restrictivo que el banco central mexicano, el diferencial de tasas continuará ejerciendo presión sobre la paridad peso-dólar.
Actualmente, el diferencial entre las tasas de ambos bancos centrales se sitúa entre 250 y 275 puntos base. En septiembre, la Fed elevó su tasa de interés en 25 puntos base, ubicándola en un rango de 3.75% a 4%, mientras que Banxico optó por mantener su tasa en 6.50%. HSBC anticipa que la Reserva Federal realizará un nuevo incremento en su tasa de referencia antes de pausar su ciclo de recortes en 2027, mientras que para Banxico no se prevén ajustes durante el 2026.
El impacto de estas decisiones ya se ha reflejado en el mercado: tras el anuncio de la Fed, el peso superó las 18.00 unidades por dólar. Durante septiembre, la moneda nacional registró una depreciación del 6.3%, operando en un rango de 16.8573 a 18.1530 pesos por dólar. A este factor monetario se suma la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente, particularmente la situación en Irán y el conflicto por el control del estrecho de Ormuz.
Ante este panorama, HSBC mantiene una postura selectiva en México. La institución conserva una ligera sobreponderación en acciones mexicanas, enfocándose en los sectores financiero y de infraestructura, aunque reconoce que la revisión del T-MEC representa un factor de riesgo comercial. En cuanto a la deuda local, el banco favorece las tasas reales de corto plazo, respaldadas por una estacionalidad de inflación más favorable hacia el cierre del año.

