El sismólogo japonés Hiroo Kanamori, profesor emérito del Instituto de Tecnología de California (Caltech), ha dejado una huella indeleble en la geofísica moderna. Su contribución más destacada, la escala de magnitud de momento, definida en 1977 y ampliada en 1979 junto al sismólogo estadounidense Thomas Hanks —quien falleció en 2024—, se ha convertido en el estándar global para cuantificar sismos, especialmente aquellos de gran potencia.
Antes de este avance, la escala de Richter, creada en 1935 por Charles Richter y Beno Gutenberg, era la referencia principal. Sin embargo, como explica el profesor Luis Rivera, sismólogo de la Universidad de Estrasburgo, la escala de Richter presentaba limitaciones críticas al medir sismos de magnitud superior a 6,5 o 7, ya que los sismógrafos Wood Anderson utilizados entonces solo eran sensibles a frecuencias altas. La escala de Kanamori, en cambio, utiliza el 'momento sísmico', un cálculo que integra la superficie de ruptura, el desplazamiento de los bloques y la rigidez de la roca, permitiendo medir correctamente eventos como el terremoto de 1960 en Valdivia, Chile, que alcanzó una magnitud de 9,5.
Más allá de la teoría, Kanamori ha dedicado gran parte de su carrera a la mitigación de riesgos. En la década de 1980, colaboró con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) para desarrollar algoritmos de alerta temprana. Estos sistemas, que permiten calcular la magnitud en segundos, son hoy vitales en países como Japón y México, donde la información anticipada permite acciones automáticas en trenes y ascensores, además de reducir el pánico entre la población.
Aunque la predicción exacta de terremotos sigue siendo un desafío inalcanzable debido a la naturaleza estocástica de los procesos sísmicos, Kanamori enfatiza la importancia de la infraestructura resiliente y la respuesta coordinada. 'Mi ciencia consiste en aprender de la naturaleza', afirma el científico, cuyo deseo fundamental sigue siendo minimizar el sufrimiento humano causado por estos fenómenos naturales.


