El Ejecutivo alemán ha formalizado el veto a la operación que pretendía otorgar a la naviera estatal china Cosco el control del 80 por ciento de la compañía logística Zippel. La decisión fue confirmada en Berlín por Tim-Niklas Wentzel, portavoz del Ministerio de Economía, quien argumentó que la transacción habría profundizado dependencias estratégicas y comprometido la resiliencia de las cadenas de suministro tanto en Alemania como en la Unión Europea.
Aunque el Gobierno alemán mantiene una postura abierta a la inversión extranjera, Wentzel subrayó que existen casos donde los intereses de seguridad nacional prevalecen. Según el funcionario, el instrumento legal utilizado para esta prohibición se aplica en cerca de 300 casos anuales, aunque solo se han bloqueado ocho adquisiciones en total tras un examen individualizado de cada solicitud.
La empresa afectada, Zippel, tiene su sede en Hamburgo y cuenta con una plantilla de aproximadamente 350 empleados, dedicándose al transporte multimodal de mercancías entre puertos marítimos y destinos interiores. Axel Plass, director ejecutivo de la firma, expresó que, si bien hubieran preferido un resultado distinto, mantienen la confianza en su estrategia empresarial y garantizó que las operaciones diarias continuarán con normalidad.
Este veto marca un contraste con la polémica decisión de 2022, cuando el entonces canciller Olaf Scholz autorizó a Cosco la adquisición del 24,99 por ciento de una terminal de contenedores en el puerto de Hamburgo. En aquel momento, la operación fue permitida bajo la condición de no superar el 25 por ciento de participación, a pesar de las advertencias sobre riesgos de seguridad. Actualmente, los gobiernos europeos han intensificado su cautela ante la presencia de empresas estatales chinas en infraestructuras críticas, ante el temor de que estas inversiones faciliten el acceso a información logística sensible.


