Los glaciares suizos enfrentan una crisis sin precedentes. Según datos publicados por la red Glacier Monitoring in Switzerland (Glamos), el año 2026 marcó un hito catastrófico con la pérdida del 5,5% de su volumen, una cifra impulsada por un verano de temperaturas récord y un invierno con escasas nevadas. Matthias Huss, jefe de Glamos, calificó la situación como un "año catastrófico" tras realizar mediciones en el glaciar Scex Rouge, situado a casi 3.000 metros de altitud.
Durante la inspección, Huss retiró una estaca de medición de aluminio de cuatro metros que, al ser instalada a finales de julio, estaba completamente enterrada; ahora, más de tres metros sobresalen de la superficie. "Este es un glaciar que no está sobreviviendo. Probablemente no habrá hielo dentro de 10 o quizá 15 años", advirtió el experto, quien lamentó la transformación del paisaje montañoso hacia formaciones rocosas y glaciares oscuros que describió como "un vestigio del pasado".
El informe destaca que, entre 2022 y 2026, la tasa de deshielo fue más de dos veces superior a cualquier otro periodo de cinco años registrado anteriormente. La aceleración es evidente al comparar décadas: mientras que entre 1990 y 2000 se perdió el 10% del volumen de hielo, en los últimos 10 años la cifra ascendió al 27%. Las conclusiones se basan en mediciones exhaustivas realizadas en septiembre en 23 glaciares de referencia, extrapoladas a las cerca de 1.300 formaciones existentes en el país.
La inestabilidad del terreno también ha tenido consecuencias directas para la población. El 2 de mayo de 2025, el deslizamiento de un glaciar en el sur de Suiza provocó la destrucción parcial del pueblo de Blatten y dejó a una persona desaparecida, tras una evacuación preventiva realizada una semana antes del suceso.


