El martes 13 de octubre de 2026, Friedrich Merz intervino en el congreso de la Asociación de Patronal Alemana (BDA) bajo un clima de alta presión política, marcado por las tensiones internas en la coalición gobernante y el declive de los partidos del centro democrático en las preferencias electorales. Durante su alocución, Merz advirtió que la economía alemana enfrenta amenazas tanto externas como internas.
En el plano internacional, el político señaló factores críticos como la guerra en Ucrania, el conflicto en Oriente Medio, las prácticas comerciales de China y la política arancelaria de Estados Unidos, elementos que impactan directamente en el suministro energético y la estabilidad comercial del país.
Respecto a la situación interna, Merz enfatizó que los sistemas de seguridad social han alcanzado su límite de financiación. "No solamente los jóvenes, pero especialmente ellos, se preocupan por el futuro de esos sistemas. Ya no creen que las promesas derivadas de ellos vayan a cumplirse para ellos en caso de vejez, enfermedad o invalidez y, a la vez, ven que tienen que pagar cotizaciones cada vez más altas", subrayó.
El dirigente advirtió que, de mantenerse la tendencia actual, el nivel de las jubilaciones descenderá mientras las cotizaciones seguirán en aumento. "Ninguna persona joven puede aceptar eso. Pequeñas correcciones como en el pasado ya no son suficientes. Necesitamos una gran reforma", sentenció, añadiendo que es imperativo reformar simultáneamente la sanidad, los seguros de invalidez y las pensiones para restaurar la confianza de las nuevas generaciones.
Aunque reconoció que la economía alemana ha registrado crecimiento este año y mantiene perspectivas favorables para el próximo, Merz instó a no caer en el conformismo. "Tenemos que reconocer los problemas estructurales y dar respuestas estructurales. El potencial de crecimiento de nuestra economía tiene que crecer", afirmó. Finalmente, advirtió que el mundo está cambiando debido a la inteligencia artificial, el cambio demográfico, el cambio climático y la reconfiguración del orden político global, por lo que Alemania debe prepararse para una realidad post-crisis.


