El viernes 16 de octubre de 2026, Francia y Alemania oficializaron un acuerdo estratégico que modifica el futuro de la industria automotriz europea. El pacto contempla una flexibilización en la prohibición de facto de vender coches nuevos con motores de combustión, una medida que originalmente estaba programada para entrar en vigor en 2035.
Como parte de esta nueva propuesta, el objetivo de reducción de emisiones de CO₂ para los automóviles nuevos se ajustará del 100% actual a un 90%, eliminando la necesidad de implementar medidas compensatorias adicionales. Este cambio responde directamente a las peticiones planteadas por la industria automovilística alemana.
Adicionalmente, ambos países han propuesto incrementar de manera gradual las exigencias respecto al porcentaje de componentes de vehículos que deben ser fabricados dentro del territorio europeo. Según los gobiernos, este plan representa una "ambiciosa hoja de ruta europea de descarbonización" que busca equilibrar la transición ecológica con la neutralidad tecnológica y la adaptación a las realidades del mercado.
Las autoridades señalaron que esta estrategia proporcionará incentivos concretos para fomentar la inversión, la investigación y el desarrollo en el sector. Asimismo, se espera que estas medidas fortalezcan la capacidad productiva europea y contribuyan a la creación de cadenas de suministro más resilientes frente a los desafíos globales.


