El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, reiteró el miércoles 7 de octubre de 2026 su determinación de alcanzar una reducción del déficit público hasta el 5% del producto interior bruto (PIB) para el año 2027. Esta estrategia de ajuste fiscal, que contempla un recorte de 54.000 millones de euros, busca estabilizar las finanzas del Estado en un momento crítico para la nación.
"Nuestro compromiso es reducir el déficit público al 5% en 2027. Lo digo con gravedad", declaró Lecornu durante una alocución oficial. El mandatario hizo un llamado al "patriotismo" de las diversas fuerzas políticas para lograr la aprobación de los presupuestos estatales para 2027, advirtiendo que postergar esta decisión hasta después de las elecciones presidenciales de abril de 2027 prolongaría la incertidumbre, bloquearía inversiones y debilitaría la posición del país.
La situación económica es compleja: el gobierno estima cerrar 2026 con un déficit fiscal del 5,4%, cifra que supera ampliamente el límite del 3% establecido por las normativas de la zona euro. Asimismo, la deuda pública ha alcanzado el 119,3% del PIB, marcando un récord histórico desde que se iniciaron los registros en 1978.
El gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, advirtió sobre el riesgo de un "estrangulamiento" financiero. "La situación es grave, pero podemos actuar", señaló Moulin en una entrevista con la emisora France Inter. Actualmente, Francia enfrenta una presión creciente de los mercados, reflejada en un diferencial de tipos respecto a Alemania que se sitúa cerca de los 130 puntos básicos, mientras el gobierno intenta equilibrar estas medidas de austeridad con el descontento social y las protestas estudiantiles que atraviesa el país.


