En un discurso previo a las reuniones anuales del FMI que se llevarán a cabo en Tailandia del 12 al 18 de octubre de 2026, Kristalina Georgieva advirtió sobre los riesgos que enfrenta la economía global ante el auge de la inteligencia artificial (IA). La funcionaria señaló que la inversión en esta tecnología podría superar el capital destinado a infraestructuras críticas como ferrocarriles, redes eléctricas o telecomunicaciones. "Ya sea que la amen, la odien o la teman, la IA está aquí y se está convirtiendo rápidamente en un factor clave que determina la suerte relativa de los países en la economía mundial", afirmó Georgieva.
El crecimiento del comercio vinculado a la IA se concentra actualmente en Estados Unidos, China e India, donde las empresas destinan grandes sumas a centros de datos y fabricación de chips. No obstante, el FMI alertó que este fenómeno corre el riesgo de ampliar la desigualdad económica a escala mundial al dejar atrás a la mayoría de las naciones. Ante este panorama, Georgieva enfatizó: "Para aprovechar el poder transformador de la inteligencia artificial, es fundamental generalizar su acceso en el mundo entero. Una iniciativa así requiere cooperación".
La advertencia también se extiende a la viabilidad financiera del sector. Tras un rally de mercado impulsado por la IA en los últimos dos años, el FMI advirtió que si los beneficios no cumplen las expectativas, la decepción podría derivar en "un shock de gran alcance" para la economía global. Este escenario se complica por los crecientes niveles de deuda pública, que han alcanzado su punto más alto desde la Segunda Guerra Mundial y se perfilan a superar el 100% del PIB planetario. Georgieva calificó a las economías avanzadas como "los malos alumnos" ante la falta de acciones decididas para remediar el endeudamiento, agravado por el aumento en los costos de financiación y las emisiones masivas de bonos corporativos.
Adicionalmente, el FMI señaló que la inflación global se mantiene persistente debido al alza en los precios de alimentos y energía, impulsada por los conflictos en Ucrania e Irán. La guerra en Irán, iniciada en febrero de 2026, ha llevado al organismo a revisar su previsión de inflación global al 4.7% para este año, superando el 4.1% registrado en 2025. El deterioro del poder adquisitivo y la dificultad de los salarios para seguir el ritmo de los precios son preocupaciones centrales que serán discutidas en las próximas reuniones anuales en Tailandia.


