La inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como un factor de riesgo para la estabilidad financiera global, advirtió Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Según la funcionaria, la inversión destinada a este sector no solo es profunda, sino que "probablemente superará las enormes sumas que se destinaron a la construcción de ferrocarriles, la red eléctrica e Internet".
Georgieva señaló que, aunque las empresas impulsoras de la IA son negocios rentables, su dependencia de los mercados de deuda ha crecido drásticamente. En los últimos dos años, la participación de estos grandes corporativos tecnológicos en la emisión de bonos escaló de menos de uno por ciento a 10 por ciento, una cifra que mantiene una tendencia al alza.
El riesgo se agrava por la naturaleza "circular" de las transacciones en el sector: "los hiperescaladores invierten en laboratorios de modelos de vanguardia, que a su vez compran capacidad de datos a esas mismas empresas", explicó la directora del FMI. Esta concentración, sumada a la tenencia de activos por parte de inversionistas internacionales, implica que una caída en las expectativas de rentabilidad o un ciberataque podrían propagar pérdidas financieras a nivel mundial.
"En un escenario grave, podríamos presenciar una corrección del mercado que se propague por todo el ecosistema de IA, altamente apalancado y circular, y dada la considerable cantidad de activos que se encuentran en manos de inversores internacionales, las pérdidas podrían extenderse por todo el mundo", alertó Georgieva.
En cuanto al impacto económico, el FMI estima que la IA podría impulsar el crecimiento global en medio punto porcentual cada año durante la próxima década. No obstante, Georgieva advirtió sobre la desigualdad, señalando que el crecimiento en economías avanzadas podría ser más del doble que en países de bajos ingresos debido a brechas en el acceso y la preparación. Respecto al mercado laboral, se prevé una "profunda disrupción", con cerca de cuatro de cada 10 empleos expuestos a la IA a nivel global, cifra que asciende al 60 por ciento en las economías avanzadas.
Para mitigar estos riesgos, la directora del FMI recomendó aplicar regulaciones existentes sobre requisitos de capital y concentración, realizar pruebas de resiliencia cibernética en los bancos y replantear los esquemas tributarios para evitar la erosión de la base gravable ante la automatización.


