ALTAMIRA, Tamps. — Mucho antes de consolidarse como ejido, la zona de Esteros, en el municipio de Altamira, ya resguardaba una historia profunda y compleja. En 1988, un hallazgo arqueológico en la Sierra de la Palma sacó a la luz una escultura femenina de más de dos metros de altura y 600 kilos de peso, la cual fue fechada por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) entre los años 1000 y 1500.
El descubrimiento, documentado por Adolfo Ruiz Nuñez, generó un intenso debate académico sobre el origen de la pieza y la identidad de la figura representada. La magnitud de la escultura, que permaneció oculta durante casi mil años, ha llevado a los investigadores a considerar la posibilidad de que Esteros haya sido sede de un antiguo adoratorio, una hipótesis que el INAH ha mantenido abierta tras los análisis realizados en la zona.

