El conflicto aeronáutico que mantenía en pausa la expansión de vuelos entre México y Estados Unidos ha llegado a su fin. Este viernes, el gobierno estadounidense anunció el retiro formal de las restricciones que pesaban sobre las aerolíneas mexicanas, una medida que pone punto final a un periodo de tensiones iniciado en 2022.
La disputa se originó cuando el Gobierno de México decidió reducir los horarios de despegue y aterrizaje (slots) en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), bajo el argumento de saturación en sus instalaciones. Posteriormente, en 2023, se ordenó el traslado de las operaciones de carga hacia otras terminales, incluyendo el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Washington consideró que estas acciones contravenían el acuerdo bilateral de transporte aéreo de 2015, afectando la competitividad de sus propias aerolíneas.
Como respuesta a estas políticas, en 2025 el Departamento de Transporte de Estados Unidos impuso sanciones que incluyeron la cancelación de 13 rutas y la prohibición de abrir nuevos vuelos o incrementar frecuencias desde el AICM y el AIFA hacia territorio estadounidense. El panorama comenzó a cambiar tras las negociaciones bilaterales de 2026, donde ambos países acordaron en mayo implementar medidas para mejorar el acceso de las aerolíneas estadounidenses a los slots del AICM y establecer un sistema de asignación más transparente.
Aunque la revocación de las restricciones permite a las compañías mexicanas proponer nuevas rutas y aumentar frecuencias, la SICT aclaró que esto no implica una apertura automática de servicios. La expansión dependerá de las estrategias comerciales de cada aerolínea y de los procedimientos regulatorios vigentes. Por ahora, la medida representa un alivio para el sector y marca una nueva etapa de cooperación técnica entre ambos gobiernos para fortalecer la conectividad aérea, la seguridad y la eficiencia del transporte entre ambos países.

