La seguridad y la estabilidad de Arabia Saudita enfrentan una prueba crítica tras una serie de ataques perpetrados por la milicia hutí, respaldada por Irán, que han puesto en riesgo las prioridades nacionales del reino. El martes 13 de octubre de 2026, los hutíes atacaron la sede de la petrolera estatal Aramco en Dhahran, seguidos por promesas de continuar las agresiones contra instalaciones energéticas y aeropuertos. El jueves, un misil de crucero fue interceptado sobre la región de Medina, un hecho que genera preocupación sobre la protección de los lugares más sagrados del islam.
La situación se agravó tras los ataques del pasado fin de semana en el aeropuerto internacional Rey Jalid de Riad, que dejaron más de una docena de muertos y más de 300 heridos. Como consecuencia, diversas aerolíneas suspendieron sus vuelos y se preveía que el aeropuerto permaneciera cerrado al menos hasta el 17 de octubre. Ante este panorama, la Iniciativa de Inversión Futura ha optado por un formato de participación remota en lugar de recibir asistentes presenciales.
Timothy E. Kaldas, subdirector del Instituto Tahrir para la Política de Oriente Medio, señaló que estas hostilidades cuestionan la imagen de estabilidad de Riad y amenazan los esfuerzos de diversificación económica del país. Por su parte, Simon Wolfgang Fuchs, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, advirtió que los ataques representan un duro golpe para la Visión 2030, el plan diseñado para reducir la dependencia del petróleo y posicionar al país como un centro de inteligencia artificial y turismo.
Aunque Arabia Saudita ha buscado respaldo, la respuesta internacional ha sido limitada. En agosto, el país firmó el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca con Turquía y Pakistán, naciones que han ofrecido apoyo de inteligencia pero han descartado el despliegue de tropas terrestres. Egipto ha expresado apoyo verbal, mientras que Francia y el Reino Unido han ofrecido asistencia de defensa limitada. En cuanto a Estados Unidos, aunque ha compartido inteligencia, se ha abstenido de participar en ataques directos, priorizando evitar la apertura de un nuevo frente en el conflicto regional contra Irán.


