De acuerdo con el International Business Report de Salles Sainz Grant Thornton, el 58.4% de las empresas mexicanas proyectaba incrementar sus exportaciones durante el segundo trimestre de 2026, un avance respecto al 56.5% registrado tres meses antes. Sin embargo, el entusiasmo por explorar nuevos destinos comerciales ha perdido fuerza: la proporción de compañías que planeaba diversificar sus mercados cayó de 56.5% a 48.3%, lo que representa un retroceso de 8.2 puntos porcentuales.
Esta tendencia refleja una paradoja en la estrategia comercial del país, donde la necesidad de reducir la dependencia de Estados Unidos choca con la realidad operativa. Estados Unidos sigue siendo el mercado más atractivo debido a su proximidad geográfica, la familiaridad con los compradores y la integración de las cadenas productivas. Kenneth Smith, presidente del Comité Empresarial Bilateral del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (COMCE), advirtió que la integración actual no garantiza condiciones permanentes: "No vamos a tener el mismo grado necesariamente de libre comercio con Estados Unidos para siempre".
El especialista señaló que la política comercial de Washington se ha vuelto más agresiva y basada en aranceles, una postura que podría persistir más allá de la administración de Trump. Ante este escenario, la diversificación se vuelve urgente, pero enfrenta barreras estructurales. Rafael Rubí Carrizoza, socio de Salles Sainz Grant Thornton en Tijuana, enfatizó que "diversificar mercados no es solo una decisión comercial, es una decisión operativa y de cumplimiento". El 55.1% de las empresas encuestadas identifica los costos de envío y la disponibilidad de insumos como las principales restricciones.
Aunque existen rutas hacia Europa, Asia y América Latina, el éxito requiere superar carencias en infraestructura, logística y cadenas de frío, especialmente para el sector agroalimentario del sur-sureste. Además, la diversificación enfrenta riesgos geopolíticos, como la cláusula 32.10 del T-MEC, conocida como la "píldora venenosa", que condiciona la negociación de tratados con economías que no son de mercado. Asimismo, Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía, advirtió sobre las presiones de Washington para que México reconsidere compromisos con la Unión Europea en materia de indicaciones geográficas, subrayando que "México no puede poner en la mesa la independencia de su política comercial y la posibilidad de abrir las puertas a la diversificación".

