MIAMI, Florida. — En una exclusiva residencia con vista a la bahía de Biscayne, destacados miembros de la comunidad cubanoestadounidense se reunieron para definir el futuro económico de Cuba bajo la premisa de una inminente caída del gobierno actual. La cuarta reunión de la Cámara Nacional de Comercio Cubanoamericana (Cancc) congregó a figuras de la vieja aristocracia de Miami, incluyendo apellidos como Bacardí y Babún, con el objetivo de estructurar planes para lo que denominan "el día después".
Juan Omar Sixto, presidente de la Cancc y empresario inmobiliario de más de 80 años, señaló que la organización ya ha elaborado propuestas para una Bolsa de Valores cubana y ha constituido comités especializados en infraestructura energética y seguridad alimentaria. Según Sixto, el grupo cuenta con el respaldo de contactos cercanos al secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, y sostiene que, una vez ocurra la transición, están listos para "ir a hacer negocios a Cuba de inmediato" junto con la entrega de ayuda humanitaria.
Por su parte, Nicolás Gutiérrez, presidente de la Asociación Nacional de Propietarios de Ingenios Azucareros de Cuba, afirmó que buscan recuperar tierras nacionalizadas tras la revolución de 1959 para ponerlas en producción, ya sea mediante cultivos tradicionales, energía solar o plantas de purificación de agua. El experto agrícola Hugo Orizondo subrayó que, aunque existe escepticismo sobre la viabilidad de estas inversiones, el capital y la tecnología de la diáspora son necesarios para romper la dependencia alimentaria de la isla.
No obstante, analistas como Mike Bustamante, profesor asociado de Historia en la Universidad de Miami, advierten que estas expectativas podrían ser prematuras. Bustamante destacó que, a pesar de la presión de las sanciones estadounidenses, no existen condiciones claras para un punto de inflexión político inmediato. Mientras tanto, la realidad en la isla se mantiene compleja, con una grave escasez de suministros básicos y una infraestructura eléctrica que requiere una inversión estimada de entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para su rehabilitación.


