La educación personalizada enfrenta retos significativos en las aulas mexicanas, donde el 50% de los docentes identifica la falta de capacitación y de tiempo como las principales barreras para ofrecer una atención diferenciada. Ante este panorama, la startup mexicana Emmi ha desarrollado una plataforma que utiliza inteligencia artificial para ajustar los niveles de aprendizaje de forma automática.
“Todos los niños comparten la misma clase, pero no todos necesitan el mismo apoyo ni camino para aprender”, señala Dominic Sando, CEO y cofundador de Emmi. La herramienta permite que, dentro de una misma lección, un alumno reciba ejercicios de refuerzo de un grado anterior mientras otro avanza hacia contenidos más complejos, optimizando así el tiempo del profesor.
La metodología de Emmi, enfocada en preescolar y primaria, se basa en un modelo constructivista. Según Ahmer Dodero, CRO y cofundador de la empresa, el uso de recursos digitales se limita a un máximo de 20 minutos diarios en el aula para no desplazar las dinámicas presenciales. Además, la plataforma está diseñada para operar sin conexión a internet constante, permitiendo que los contenidos se descarguen previamente.
El impacto en la carga administrativa es uno de los pilares de la propuesta: los fundadores aseguran que sus herramientas de planeación y generación de reportes ahorran a los docentes entre tres y cinco horas de trabajo a la semana. “Un maestro no entra al salón de clases para llenar formatos, sino para enseñar”, afirma Dodero.
En cuanto a su alcance, Emmi opera actualmente en más de 200 escuelas, atendiendo a más de 12,000 niños en el país. La empresa reportó ingresos recurrentes anuales (ARR) de 1.2 millones de dólares, multiplicando su cifra por diez en menos de un año. De cara al futuro, la compañía planea expandir su oferta hacia el nivel secundaria en noviembre de 2026.
Aunque la empresa cuenta con una alta satisfacción docente —con nueve de cada diez maestros calificando sus recursos con cinco estrellas—, los resultados académicos aún están bajo evaluación. En junio pasado, Emmi inició un estudio comparativo en matemáticas, ciencias y lectoescritura cuyos resultados definitivos se esperan para junio de 2027. Este análisis será clave para medir el impacto real de la personalización en el desempeño estudiantil, en un sector de tecnología educativa en México que, según estimaciones de IMARC Group, fue valuado en 4,900 millones de dólares en 2025 y podría alcanzar los 14,600 millones de dólares hacia 2034.

