BRASILIA, Brasil. — Ante la proximidad de la segunda vuelta presidencial programada para este domingo 25 de octubre, la contienda entre el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro se mantiene en un empate técnico. Mientras temas como la corrupción y la seguridad dominan el debate público, el oficialismo ha denunciado una serie de maniobras diplomáticas y económicas por parte de Estados Unidos que, según afirman, buscan inclinar la balanza a favor del candidato de derecha.
Las tensiones entre Brasilia y Washington se han intensificado tras reportes de que la administración de Donald Trump habría condicionado la reducción de aranceles comerciales a la liberación del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años por planear un golpe de Estado tras los comicios de 2022. Aunque el documento oficial, revelado por O Estado de S. Paulo el 17 de septiembre, se refiere a "disidentes políticos", tanto Trump como el secretario de Estado, Marco Rubio, han calificado públicamente el encarcelamiento de Bolsonaro como una "cacería de brujas".
El profesor James N. Green, historiador de la Universidad de Brown, señaló que los aranceles impuestos por Washington carecían de justificación económica y funcionaban como una herramienta de presión política. Adicionalmente, la campaña de Lula ha cuestionado a la tecnológica Meta por supuestas restricciones de visibilidad en sus plataformas, acusación que la empresa ha negado, a pesar de reportes internos citados por Folha de São Paulo.
El 19 de septiembre, la Agencia de Inteligencia Brasileña (Abin) elevó a nivel crítico la posibilidad de injerencia extranjera. En respuesta, el Departamento de Estado estadounidense rechazó las acusaciones, calificándolas de "mentira sin fundamento". Por su parte, la Casa Blanca, a través de la portavoz Anna Kelly, desestimó los señalamientos como un "disparate", argumentando que el ascenso de líderes conservadores en el hemisferio responde al éxito de las políticas de Trump.
La controversia también incluye la designación de grupos como el PCC y el Comando Vermelho como organizaciones terroristas por parte de Washington, tras una visita del senador Bolsonaro a la Casa Blanca en mayo, así como sanciones contra funcionarios brasileños y la revocación del visado de la embajadora Maria Luiza Viotti. Según encuestas de Datafolha de junio, el 17% de los votantes admitió que el respaldo de Trump aumentaría su intención de voto por el candidato de derecha, aunque expertos como Christopher Garman advierten que el giro político en Sudamérica responde principalmente a factores locales y al descontento con el gobierno actual. Según el monitor de encuestas de BBC News Brasil al 22 de octubre, Bolsonaro aventaja a Lula por un 1% (47% frente a 46%), con un 8% de indecisos.


