BREMEN, Alemania. — El Weserstadion, casa del Werder Bremen, alcanza este fin de semana su centenario, un hito que la institución celebra con camisetas conmemorativas y festejos especiales. A pesar de la relevancia histórica de la fecha, el entrenador Daniel Thioune ha enfatizado que el equipo debe mantener la concentración en el ámbito deportivo, especialmente ante el próximo enfrentamiento del sábado contra el SC Paderborn, un equipo recién ascendido.
"Debemos abstraernos de eso", declaró Thioune respecto a las celebraciones, subrayando su deseo de que el equipo mantenga la racha positiva que les ha permitido sumar ocho puntos en los últimos cuatro encuentros. El técnico destacó el papel fundamental de la afición, señalando que el apoyo en el estadio es "muy, muy especial" y recordando la importancia del "milagro del Weser" como parte de la identidad del recinto.
La historia del estadio comenzó el 17 de octubre de 1926, durante el periodo de entreguerras en Alemania. El primer encuentro disputado en el lugar enfrentó al ABTS Bremen contra el Werder Bremen. Ubicado a orillas del río Weser, el recinto evolucionó desde sus antiguas tribunas de madera, sustituidas en la década de 1920 por nuevas estructuras y servicios adicionales como un restaurante.
El estadio ha atravesado diversas etapas históricas: durante el régimen nazi fue utilizado para actos políticos, mientras que tras la Segunda Guerra Mundial albergó deportes estadounidenses como el béisbol y el fútbol americano. No fue hasta 1947 que el fútbol regresó oficialmente con un partido de la Liga Regional Norte entre el Werder Bremen y el VfL Osnabrück. Tras obtener su primer título de Bundesliga en la temporada 1964/65, el estadio fue ampliado. Actualmente, el Weserstadion cuenta con una capacidad de 42,100 espectadores, integra paneles solares y ha superado recientemente el desplome parcial de una tribuna en la curva oeste, incidente que no dejó daños humanos y que ya ha sido reparado.


