Un estudio científico reciente ha puesto bajo la lupa el impacto de la inteligencia artificial en las funciones cognitivas, revelando que su uso, incluso por periodos tan breves como 10 minutos, reduce significativamente la capacidad de perseverar en actividades de alta dificultad. Los hallazgos, publicados el miércoles 14 de octubre de 2026, sugieren que la dependencia de respuestas inmediatas generadas por IA entorpece los procesos de reflexión y el esfuerzo productivo.
Brian Christian, investigador de la Universidad de California, Berkeley, quien formó parte del equipo de estudio, cuestionó la utilidad real de estas herramientas: “Creamos estos sistemas para que sean útiles, pero ¿nos están ayudando realmente? Paradójicamente, demostramos que a menudo nos ayudan de maneras que resultan contraproducentes”.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores reclutaron a mil 222 participantes en línea, sometiéndolos a diversas pruebas para medir su concentración y persistencia. En el primer experimento, 354 personas fueron divididas en dos grupos para resolver 15 problemas básicos de fracciones. Mientras un grupo trabajó sin asistencia, el otro utilizó ChatGPT. Al retirar el acceso a la IA tras el duodécimo problema, el grupo que contaba con la herramienta mostró una caída drástica en su desempeño, dejando de resolver las preguntas correctamente de forma casi inmediata, a pesar de haber tenido un mejor rendimiento inicial.
Este patrón se repitió en pruebas posteriores con 667 participantes adicionales, quienes también cometieron errores o abandonaron la tarea al ser privados de la asistencia tecnológica. Finalmente, en un ejercicio con 201 personas basado en preguntas de comprensión lectora para ingreso universitario, se observó el mismo fenómeno: la dependencia de la IA impidió que los sujetos persistieran en la tarea y aumentó la incidencia de errores al retirar el apoyo.


