CARACAS, Venezuela. — Rodrigo Diamanti, defensor de derechos humanos y fundador de la organización Un Mundo Sin Mordaza (UMSM), ha regresado a Venezuela después de 12 años de exilio. Su retorno se produce en un contexto de cambios políticos inciertos, marcados por la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en enero pasado, bajo acusaciones de narcotráfico, corrupción y tortura, cargos que el exmandatario niega. Diamanti, quien fue detenido en 2014 en el aeropuerto de Maiquetía y recluido en la prisión del Helicoide, reconoce que su decisión conlleva peligros significativos. "El aparato represivo sigue intacto. No está tan activo como antes, pero cuando lo necesiten, lo pueden usar", declaró en una entrevista reciente.
La trayectoria de Diamanti como activista comenzó en 2001. En 2009 fundó UMSM para documentar ataques a la libertad de expresión. Durante las protestas de 2014, que dejaron un saldo oficial de 43 muertos, 486 heridos y 1,854 detenidos, su organización impulsó la campaña SOS Venezuela. Tras ser liberado bajo medidas cautelares en 2014, Diamanti afirma haber sido secuestrado durante cinco horas por hombres armados, lo que lo obligó a huir clandestinamente hacia Colombia sin pasaporte.
Actualmente, el activista busca retomar el trabajo de su organización en un escenario donde figuras como Yon Goicoechea, Carlos Ocariz y Claudia Macero también han regresado. Sin embargo, la situación sigue siendo tensa; el ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, lo mencionó en su programa "Con el Mazo Dando" el 30 de septiembre, vinculándolo con supuestos planes de desestabilización. Según Amnistía Internacional, existe una correlación histórica entre las estigmatizaciones en dicho programa y detenciones arbitrarias. A su llegada, Diamanti fue retenido una hora en el aeropuerto y enfrenta restricciones administrativas que le impiden tramitar su pasaporte. Mientras la Corte Penal Internacional mantiene una investigación abierta por crímenes de lesa humanidad, Diamanti sostiene que, aunque el gobierno de Delcy Rodríguez ha mostrado señales de flexibilización, la estructura de control persiste.


