El peso mexicano atraviesa un periodo de alta volatilidad tras una racha de depreciación que ha corregido parte de las ganancias acumuladas durante 2026. Tras haber alcanzado un mínimo anual de 16.8912 pesos el 4 de septiembre, la moneda nacional se negocia actualmente en niveles cercanos a los 17.70 por dólar. A pesar de este ajuste, el peso mantiene una apreciación del 1.2% respecto al cierre del primer día hábil del año.
Ramsé Gutiérrez, vicepresidente y co-director de inversiones de Franklin Templeton México, señaló que, aunque el movimiento se mantiene dentro de parámetros habituales, una depreciación que llevara al dólar hacia los 18.50 pesos encendería las alarmas sobre un ajuste desordenado. “Cuando se aprecia una moneda como el peso, se aprecia lento, pero el día que se deprecia, se deprecia rápido”, advirtió el especialista.
La presión sobre el tipo de cambio responde a una combinación de factores internacionales. Por un lado, la Reserva Federal de Estados Unidos elevó sus tasas, reduciendo la brecha frente a la tasa del 6.5% de Banxico a solo 2.5 puntos porcentuales. Por otro lado, la deuda pública estadounidense ha superado los 40 billones de dólares, provocando que el bono del Tesoro a 10 años cerrara la semana en 5.17% y el de 30 años en 5.50%, lo que atrae capitales hacia activos denominados en dólares.
Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico de Monex, explicó que este escenario debilita el atractivo del carry trade, estrategia donde inversionistas se financian en yenes japoneses —cuya tasa también ha mostrado cambios— para invertir en activos mexicanos de mayor rendimiento. Dimitri Saninovich, CEO de EFEX, anticipó que el comportamiento del dólar será errático, comparándolo con un “electrocardiograma” más que con una tendencia lineal.
En el mercado de derivados, los datos de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos al 22 de septiembre muestran que, si bien no hay una apuesta bajista generalizada, los fondos apalancados han reducido sus posiciones largas, con una caída del 17% semanal en el interés abierto de los futuros del peso en Chicago. Ante este panorama, BBVA Research indicó que el debilitamiento reciente podría corregir una sobrevaluación previa, sugiriendo que México cuenta con fundamentos para absorber la volatilidad, siempre que Banxico monitoree de cerca el impacto en la inflación y la actividad económica.

