La CEO de BIVA, María Ariza, señaló que, aunque existe demanda y liquidez en el mercado mexicano, el principal obstáculo para las nuevas ofertas públicas iniciales (OPIs) es un cuello de botella que impide que los recursos de las Afores fluyan eficientemente hacia las empresas. Según Ariza, un inversionista sofisticado como una Afore requiere de una capa intermedia de gestores y vehículos especializados que seleccionen activos y diversifiquen riesgos, permitiendo que compañías de menor tamaño entren en su radar.
Tania Santoyo Greene, directora de Banca de Inversión de Capitales de Corporación Actinver, coincidió en que el apetito de los inversionistas institucionales es real. “Las Afores son el inversionista institucional más grande de nuestro país. Sus recursos crecen exponencialmente y definitivamente, de las reuniones que tenemos nosotros con ellos, existe el apetito, existen los recursos”, afirmó Santoyo. El reto, añadió, es que las empresas presenten historias de inversión atractivas con gobiernos corporativos sólidos.
En cuanto al Paquete Económico 2027, se propone un incentivo fiscal del 10% de ISR sobre ganancias derivadas de la venta de acciones en una OPI. Aunque BIVA considera que esto mejora la competitividad, Ariza advirtió que no garantiza por sí solo el regreso de las colocaciones. Por su parte, Santoyo destacó que ampliar la proporción accionaria sujeta al estímulo de 10% a 25% es un avance clave para empresas familiares, permitiendo monetizar patrimonio sin perder el control. “El decreto por sí solo, por existir, no va a generar una oleada de ofertas públicas iniciales, pero sí elimina una de las excusas más grandes o uno de los 'peros' más grandes que ven estos empresarios”, señaló.
Respecto al aumento del 16% en derechos de inscripción y vigilancia de la CNBV, BIVA considera que, aunque es un costo a evaluar, no debería ser determinante para que una empresa abandone su plan de salida a bolsa. Mientras tanto, el mercado se prepara para la llegada de Inversiones de Capitales (INCA), una empresa derivada de la escisión parcial de Grupo Financiero Inbursa, controlada por Carlos Slim. INCA contará con un capital social de aproximadamente 40,000 millones de pesos y 2,016 millones de acciones, aunque esta operación no constituye una OPI ni implica levantar capital nuevo en el mercado.

