BUENOS AIRES, Argentina. — La partida de Piero, el cantautor nacido en Italia y criado en Argentina, ha dejado un vacío en la escena musical latinoamericana. Con una carrera que abarca más de seis décadas, el artista dejó un legado de más de 25 discos editados, cerca de 4,200 conciertos y más de cinco millones de placas vendidas. Su compañero creativo de toda la vida, el letrista José Tcherkaski, compartió en exclusiva detalles sobre la esencia de un artista que definió a varias generaciones.
Sobre la presencia escénica de Piero, Tcherkaski destacó: "En el escenario, Piero era un misterio. La gente quedaba fascinada con un señor parado, vestido normalmente, con una guitarra y su grupo que tocaba. Lo único que decía era 'Hoy vamos a vivir lo mejor', y cantaba 10 o 12 canciones, según el repertorio, y la gente quedaba embobada".
La dupla, que trabajó unida durante más de 50 años, consolidó un repertorio de 120 canciones que han circulado por entre 35 y 40 países. Entre ellas, destaca "Mi viejo", una pieza que, según Tcherkaski, superó cualquier expectativa inicial: "Éramos dos chicos cuando la hicimos, no imaginamos jamás la repercusión que iba a tener. Se grabó para 20 películas, y unas 20 o 30 series".
Al reflexionar sobre su proceso creativo, el letrista explicó que ambos trabajaban diariamente, ajustando métricas y buscando siempre "mirar a la gente" y las emociones invisibles. A pesar de sus diferencias ideológicas, Tcherkaski subrayó la nobleza de su compañero: "Piero fue una persona muy noble. Nosotros, en más de 50 años de trabajo, no tuvimos ningún inconveniente".
El último encuentro entre ambos ocurrió hace aproximadamente dos años. Tcherkaski recuerda que Piero mantenía una ambición artística constante, afirmando siempre: "Todavía no hicimos lo mejor". El letrista concluyó que desea que el artista sea recordado como un "diseur", alguien que "dice y no grita", y que entregó su talento durante medio siglo sin pedir nada a cambio.


