La colaboración educativa entre Alemania e Israel, fundamental para el entendimiento mutuo y la lucha contra el antisemitismo, atraviesa su momento más crítico. Docentes como Friederike Klee y Axel Schlüter, del instituto Margaretha-Rothe-Gymnasium en Hamburgo, han visto cómo sus programas de intercambio, activos desde 2015, se han detenido tras la pandemia de coronavirus. Situación similar reporta Mehmet Can, jefe de departamento en el Campus Rütli de Berlín, quien señala que los viajes fueron cancelados en 2021 por el COVID-19, en 2023 debido al ataque terrorista del 7 de octubre contra Israel, y en 2025 por advertencias de viaje vigentes.
Organizar estos encuentros representa un desafío logístico y financiero extremo. Según los docentes, el presupuesto por alumno supera los 1,000 euros, obligando a las escuelas a recurrir a múltiples fundaciones, autoridades educativas y esfuerzos comunitarios. La incertidumbre de seguridad añade un riesgo económico, pues las cancelaciones de último minuto implican la pérdida de gran parte de los fondos invertidos. Además, el clima de tensión actual ha forzado a instituciones como la de Schlüter a mantener en reserva la información sobre las visitas de grupos israelíes hasta que estas concluyen, ante el aumento del antisemitismo y las agresiones físicas.
El historiador Uriel Kashi, director del centro de encuentros juveniles Beit Ben-Yehuda en Jerusalén, advierte que el intercambio está en crisis. "Antes había muchísimos encuentros distendidos gracias a coros, grupos escolares o cuerpos de bomberos. Los relatos sobre el Holocausto quedaban en un segundo plano; lo que importaba era la vida actual: la playa, el ambiente LGBTIQ+, la música", explica Kashi. Actualmente, la asociación de Israel con la guerra y la falta de visitantes han dejado las instalaciones del centro, con capacidad para 48 personas, mayoritariamente vacías.
A pesar del panorama, algunos jóvenes como Paula Wetzel, de 20 años, mantienen su compromiso con el voluntariado a través de la organización 'Aktion Sühnezeichen Friedensdienste' (Acción Servicio de Reconciliación para la Paz). Wetzel, quien ha visitado Israel desde los doce años, sostiene que "una buena amistad implica poder criticarse mutuamente" y no reduce su visión del país únicamente a la política de su gobierno. Por su parte, los profesores Klee y Schlüter mantienen la determinación de continuar, planeando viajar por cuenta propia a Israel para buscar nuevos centros asociados y reactivar los vínculos educativos.


