El fenómeno climático conocido como El Niño, que comenzó en junio de 2026 y se perfila como un 'súper El Niño', ha encendido las alarmas de la comunidad científica internacional. Según estimaciones del Laboratorio de Impacto Climático (LIC) de la Universidad de Chicago, las temperaturas inusualmente altas asociadas a este evento podrían derivar en aproximadamente 451,000 muertes adicionales en un periodo de nueve meses.
Tamma Carleton, jefa de investigación del LIC, calificó el fenómeno como una "postal del futuro". Se espera que las temperaturas terrestres superen en 1.2 grados centígrados (2.1 grados Fahrenheit) los niveles normales. "Para una persona promedio, ese es aproximadamente el calentamiento que se prevé que el cambio climático provocará dentro de unos 20 años, llegando de repente", señaló Carleton.
Por su parte, el investigador climático Fred Kucharski comparó el efecto de El Niño con "tirar una piedra a un lago", donde la energía se propaga mediante ondas que afectan diversas regiones, alterando patrones de lluvia, sequías e inundaciones. El LIC advierte que esta cifra de 451,000 fallecimientos es una estimación inicial, ya que el fenómeno podría prolongarse más allá de la primavera del hemisferio norte, lo que elevaría el impacto final.
El calor extremo representa un riesgo directo para la salud al sobrecargar órganos vitales como el corazón y los riñones. Las regiones con mayor riesgo proyectado incluyen el Sahel, el sur y sureste de Asia, y partes de América Latina, con un impacto concentrado en países como Nigeria, Sudán, Níger, Chad, India, Indonesia y Brasil. "El impacto de este fenómeno se concentra mayoritariamente en países de bajos ingresos que ya sufren altas temperaturas, donde la gente tiene menos posibilidades de adaptarse", explicó Carleton.
Aunque Ben Armstrong, profesor emérito de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, no pudo verificar la cifra exacta, destacó que, de ser correcta, la mayoría de las personas contabilizadas "habrían vivido al menos seis meses más". Ante este panorama, los expertos subrayan que la implementación de alertas tempranas, centros de hidratación y el fortalecimiento de los sistemas de salud podrían salvar decenas de miles de vidas, sirviendo además como un ejercicio de adaptación ante el clima que se espera para la década de 2040.


