NUEVA YORK, EE. UU. — En el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, protagonizó un encuentro con el mandatario estadounidense Donald Trump en el hotel Lotte New York Palace, una imagen que simboliza el giro político que vive el país sudamericano desde el 3 de enero. Durante su intervención ante la ONU, Rodríguez evitó mencionar a su predecesor, Nicolás Maduro, quien permanece detenido en una prisión de Brooklyn tras su captura en Caracas por fuerzas estadounidenses bajo acusaciones de narcotráfico y tortura.
El distanciamiento discursivo es evidente. Según un análisis de la periodista Valentina Gil, las menciones a Maduro en los canales oficiales pasaron de 86 en enero a solo 8 en abril, y actualmente han desaparecido casi por completo. Este cambio se refleja también en la nomenclatura oficial: aunque inicialmente fue nombrada "presidenta encargada", en el último mes las comunicaciones gubernamentales se refieren a ella como "presidenta" o "jefa de Estado".
La estrategia de "Venezuela renace" ha implicado la remoción de gigantografías de Maduro y Cilia Flores en espacios públicos y edificios gubernamentales, como el Palacio de Justicia. Paralelamente, se ha gestado una reconfiguración del gabinete. Figuras clave como Alex Saab, exministro de Industria, fueron apartadas y posteriormente deportadas a Estados Unidos, donde se declaró culpable de lavado de dinero. Asimismo, se registraron cambios significativos en la cúpula militar y judicial, incluyendo la salida de Vladimir Padrino López del Ministerio de Defensa y de Tarek William Saab de la Fiscalía General.
Expertos como Phil Gunson, de International Crisis Group, señalan que no existe una intención activa de mantener viva la memoria del exmandatario. Por su parte, la académica Irina Troconis destaca que el gobierno utiliza esta transición para proyectar una imagen de cambio, aunque figuras como Diosdado Cabello y el hijo del expresidente, Nicolás Maduro Guerra, mantienen su lealtad pública hacia el exmandatario. Mientras tanto, el gobierno de Rodríguez ha promovido leyes de hidrocarburos y acuerdos petroleros con Washington, marcando una nueva etapa en la política venezolana.


