El archipiélago de Fiyi, en Oceanía, se encuentra bajo una emergencia nacional tras convertirse en el epicentro de una de las epidemias de VIH de más rápido crecimiento a nivel mundial. Actualmente, aproximadamente uno de cada 60 adultos en el país vive con el virus, una cifra que contrasta con la proporción de uno de cada 167 registrada hace cinco años. A nivel global, ONUSIDA estima que cerca de 41 millones de personas padecen esta enfermedad.
Uno de los factores que ha encendido las alarmas es el 'bluetoothing', una práctica en la que consumidores de drogas extraen sangre de una persona que acaba de inyectarse sustancias para inyectársela a sí mismos, buscando obtener un 'subidón' secundario. Según Kalesi Volatabu, directora ejecutiva de la organización Drug Free Fiji, esta técnica es utilizada para hacer que las drogas intravenosas rindan más, aunque conlleva un riesgo excepcionalmente alto de transmitir VIH, hepatitis B y C, e infecciones bacterianas graves.
En 2024, el Ministerio de Salud de Fiyi reconoció oficialmente que esta práctica es uno de los motores del aumento de casos de VIH en el país. En enero, el gobierno calificó el brote como una 'crisis nacional' y anunció la implementación de un programa de intercambio de jeringas y agujas. Aunque una evaluación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizada en diciembre del año pasado encontró poca evidencia de que el 'bluetoothing' esté generalizado, trabajadores comunitarios como Volatabu insisten en que es un problema real y subestimado debido al estigma social.
La problemática no es exclusiva de Fiyi; se han reportado prácticas similares en países africanos como Lesoto, Zimbabue y Sudáfrica. En Lesoto, el grupo 'Mokhosi oa Mangoana' ha documentado el fenómeno en 'casas trampa', donde los consumidores comparten sangre sin considerar la compatibilidad de grupos sanguíneos ni los riesgos de contagio. Asimismo, Eamonn Murphy, director regional de ONUSIDA, señaló que en Tanzania se han documentado formas similares de intercambio bajo el nombre de 'flashblood'.
En cuanto al panorama global del VIH, la OMS reportó que en 2025 fallecieron cerca de 570,000 personas por causas relacionadas con el virus, lo que representa una reducción del 73% respecto al pico de 2004. No obstante, ONUSIDA advirtió sobre un aumento de nuevas infecciones en 21 países durante 2025, incluyendo naciones como Brasil, Kenia, Pakistán, Egipto y Filipinas. La directora de ONUSIDA, Winnie Byanyima, señaló que la suspensión de ayuda internacional por parte del presidente de EE. UU., Donald Trump, podría derivar en 2,000 nuevas infecciones diarias y más de seis millones de muertes adicionales en los próximos cuatro años.


