BERNA, Suiza. — Jonas Lauwiner, un hombre de 32 años, ha captado la atención internacional tras autoproclamarse monarca de Suiza en 2019, un título que acompaña con la posesión de 149 parcelas dispersas por el territorio helvético, sumando aproximadamente 117,000 metros cuadrados. Lauwiner, quien reside en la comuna de Burgdorf, en el cantón de Berna, ha logrado adquirir gran parte de estos terrenos sin desembolsar capital, amparándose en una figura legal antigua que permite reclamar tierras sin propietario registrado.
El origen de este fenómeno se remonta a 2014, cuando Lauwiner recibió una pequeña parcela agrícola como regalo de su padre. Al intentar expandir su propiedad, descubrió que los terrenos adyacentes carecían de dueño, lo que lo llevó a investigar una normativa que, según sostiene, tiene raíces en el derecho romano. "Si encuentras un terreno que no pertenece a nadie, puedes reclamarlo. Ya estaba recogido en el derecho romano. Lo ves, lo reclamas y pasa a ser tuyo", explica Lauwiner.
El jurista Peter Hänni, profesor emérito de Derecho en la Universidad de Friburgo, califica el caso como "inusual, pero no ilegal". Hänni aclara que, aunque el Código Civil suizo establece que los bienes sin dueño quedan bajo la soberanía del cantón, la falta de una regulación obligatoria por parte de las autoridades locales ha permitido que individuos como Lauwiner aprovechen este vacío legal mediante el pago de tasas de registro y tramitación.
La ambición de Lauwiner ha generado fricciones con las autoridades locales. En el caso de la calle Rosenweg, en el municipio de Geuensee, el "rey" intentó negociar su devolución exigiendo entre 80,000 y 150,000 francos suizos (aproximadamente entre 96,000 y 181,000 dólares estadounidenses). Janine Wapf, jefa del departamento de Construcción e Infraestructuras local, calificó la pretensión como inasumible. Finalmente, la vía fue adquirida por un residente por 8,500 francos (cerca de 10,300 dólares) y los fondos fueron destinados a la organización Childhood Cancer Switzerland.
Lauwiner, quien también se desempeña como concejal en su ciudad, insiste en que su título es puramente simbólico y rechaza las acusaciones de mala fe. "No intento quitarle nada a nadie. No robo tierras ni tampoco cobro peajes por utilizar las calles", asegura. Mientras tanto, el profesor Hänni advierte que, aunque el fenómeno no es generalizado, los cantones podrían comenzar a implementar nuevas normas para evitar que otros sigan el mismo camino, cerrando así la puerta a futuras apropiaciones masivas.


