Las sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos han impactado profundamente la infraestructura de transporte de Irán, afectando aerolíneas, servicios en tierra y la venta de boletos. Aunque Washington no tiene autoridad directa sobre aeropuertos extranjeros, la amenaza de sanciones secundarias ha disuadido a proveedores internacionales de ofrecer combustible o mantenimiento a aeronaves iraníes, bajo la acusación de que aerolíneas como Mahan Air transportan personal y equipo militar para la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).
El impacto de estas medidas es tangible para la población civil, enfrentando cancelaciones constantes y una reducción drástica de rutas. Países como Irak, Omán, Azerbaiyán y Georgia han limitado o suspendido vuelos desde Teherán, mientras que Turkmenistán llegó a denegar el espacio aéreo a un avión iraní. La suspensión de la licencia 'J-1', que permitía escalas técnicas a aeronaves extranjeras en suelo iraní, ha agravado la situación, ya que cualquier aerolínea que aterrice en Irán se expone a represalias debido al uso de tecnología estadounidense en sus componentes.
La crisis también afecta la operatividad interna. La ministra de Transportes de Irán, Farzaneh Sadegh, admitió que diversos vuelos comerciales operan actualmente sin guía de radar. Según Alireza Salavati, director general de Middle East Analytica, la flota operativa es precaria: 'Las autoridades afirmaron en julio que había aproximadamente 150 aviones en la flota operativa, de los cuales solo alrededor de la mitad se encontraba en servicio en un momento dado'.
Ante la incertidumbre, los ciudadanos han recurrido a fronteras terrestres, como la de Turquía, para intentar salir del país, enfrentando mayores costos y tiempos de traslado. Este aislamiento logístico, que se suma a las complicaciones en el estrecho de Ormuz, dificulta no solo el movimiento de personas, sino también el transporte de carga urgente, incluyendo medicamentos e insumos industriales. El exministro de Relaciones Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, reconoció en 2021 que el difunto militar Qasem Soleimani utilizó aviones civiles para trasladar fuerzas a Siria, un antecedente que ha sido central en la justificación de las sanciones estadounidenses.


