El ejército regular de Yemen, alineado con el gobierno reconocido internacionalmente, confirmó durante las primeras horas del domingo 4 de octubre de 2026 una serie de ataques aéreos contra la capital, Saná, y la ciudad de Sadah, bastión del grupo armado hutí proiraní al norte del país. A través de la red social X, las fuerzas armadas calificaron la operación como "bombardeos devastadores contra objetivos vitales de la milicia terrorista hutí", aunque no se ofrecieron detalles específicos sobre los blancos alcanzados.
Corresponsales en la zona reportaron haber escuchado al menos cinco explosiones en diversos sectores de Saná, observando además el sobrevuelo de dos aviones de combate que lanzaron misiles. Por su parte, la cadena de televisión Al Masirah, controlada por los hutíes, atribuyó inicialmente los ataques a Arabia Saudita, reportando también el impacto de misiles contra la infraestructura de telecomunicaciones en Sadah. Hasta el momento, no ha existido una confirmación oficial por parte de las autoridades sauditas respecto a estas acusaciones.
Esta escalada ocurre tras una ofensiva relámpago iniciada por los hutíes en septiembre, mediante la cual lograron tomar el control de la costa del mar Rojo y fortalecer su posición en el estrecho de Bab el Mandeb, tras decretar un bloqueo a la flota saudita. La situación humanitaria en el país, que atraviesa una guerra civil desde hace más de una década, se mantiene en niveles críticos. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU advirtió el pasado viernes que la crisis alimentaria en Yemen amenaza con volverse "absolutamente devastadora".


