DUNHUANG, China. — En el corazón del desierto de Gobi, a mil 200 kilómetros de Pekín, se erige la Planta de Energía Solar Térmica con Sales Fundidas Shouhang, una infraestructura que simboliza la apuesta de China por la sostenibilidad. La planta, que ocupa 748 hectáreas, utiliza una torre de 260 metros de altura rodeada por 420 mil espejos que concentran la radiación solar para generar electricidad de manera ininterrumpida.
La instalación, propiedad de la empresa privada Beijing Shouhang IHW Resources Saving Technology con participación de la paraestatal Baosteel, produce actualmente 245 millones de kilovatios por hora (Kw/hr) anuales, aunque su capacidad de diseño alcanza los 390 millones. Según Fan Jiani, especialista de la planta, la eficiencia del sistema es tal que, en una hora, la torre genera la energía necesaria para abastecer a una vivienda familiar durante 42 años.
El proceso tecnológico se basa en el uso de nitrato de sodio y nitrato de potasio almacenados en dos tanques de 30 mil toneladas. Estas sales alcanzan temperaturas de hasta 650 grados centígrados, permitiendo almacenar calor durante 12 horas y mantener la generación eléctrica incluso durante la noche. La inteligencia artificial gestiona el movimiento de los 12 mil heliostatos actuales para optimizar la captación solar.
La inversión para el desarrollo de esta tecnología, denominada SHBG-2, ascendió a 2 mil 800 millones de yuanes (más de 417 millones de dólares). Desde su puesta en marcha en 2018, la planta evita la emisión de 350 mil toneladas de dióxido de carbono al año. Actualmente, China obtiene el 43 por ciento de su electricidad de fuentes renovables, de las cuales la energía solar representa cerca del 12 por ciento, según la consultora Low Carbon Power. En Dunhuang, una ciudad de 200 mil habitantes, el uso de energía limpia es total, garantizando el suministro eléctrico en espacios públicos y calles.


