CIUDAD DE MÉXICO — De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Gasto (ENG) 2025 presentada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el comportamiento financiero de las familias mexicanas varía drásticamente según su entorno geográfico. Durante 2025, los hogares desembolsaron en promedio 24 mil 801 pesos mensuales, de los cuales 4 mil 107 pesos se destinaron a ahorro, pago de créditos y otros rubros financieros.
El gasto corriente monetario promedio fue de 19 mil 310 pesos, mientras que el no monetario alcanzó los 5 mil 491 pesos. En las zonas rurales, el 40.3 por ciento del gasto se concentró en alimentos, bebidas y tabaco, superando el 33.9 por ciento registrado en las áreas urbanas. Por el contrario, en las ciudades se destinó un mayor porcentaje a educación y esparcimiento (9 por ciento frente a 5.8 por ciento) y a vivienda y servicios (8.4 por ciento frente a 5.2 por ciento). En ambos entornos, el transporte y las comunicaciones representaron cerca del 20 por ciento del presupuesto.
Dentro del rubro de alimentos, el gasto se concentró en carnes (mil 217 pesos), cereales (836 pesos) y verduras (500 pesos), mientras que los desembolsos en tabaco (37 pesos), azúcar y mieles (38 pesos) y especias (52 pesos) fueron menores. En cuanto a servicios, los mayores costos fueron energía eléctrica (281 pesos), agua (157 pesos) y telefonía celular con plan (137 pesos).
Las disparidades regionales también fueron evidentes: la Ciudad de México, Querétaro y Nuevo León reportaron los gastos mensuales más altos, con 28 mil 188, 27 mil 228 y 26 mil 905 pesos, respectivamente. En contraste, Chiapas, Campeche y Tabasco registraron los niveles más bajos, con 12 mil 734, 13 mil 100 y 13 mil 727 pesos. En Chiapas, el 40 por ciento del gasto se dirigió a alimentos, bebidas y tabaco, mientras que en la capital del país este rubro representó el 31.2 por ciento.
Respecto a las finanzas, los depósitos en cuentas de ahorro y tandas promediaron mil 660 pesos. Los pagos por tarjeta de crédito mostraron alta volatilidad, con una caída del 21.7 por ciento entre el primer y segundo trimestre, un repunte del 25 por ciento en el tercero y un cierre de año con una baja del 15.4 por ciento. Asimismo, los préstamos a terceros destacaron con un crecimiento del 63.3 por ciento entre el segundo y tercer trimestre.
