La nueva producción cinematográfica Digger, dirigida y coescrita por el mexicano Alejandro González Iñárritu, ha generado una fuerte división entre el público debido a su naturaleza satírica y conceptualmente desafiante. En esta cinta, Tom Cruise interpreta a Digger Rockwell, un magnate petrolero tejano que se aleja por completo de los roles atléticos y heroicos que han definido su trayectoria profesional.
Para este papel, el actor se sometió a una transformación física radical mediante maquillaje protésico, apareciendo en pantalla calvo, canoso y con sobrepeso. La trama sigue a Rockwell, un empresario que ignora las consecuencias ambientales de sus perforaciones en Alaska, las cuales provocan la fractura de un glaciar. La situación escala cuando un iceberg de dimensiones masivas se desplaza hacia el norte de Europa, amenazando con causar un tsunami devastador.
El elenco incluye a John Goodman, quien interpreta al presidente de los Estados Unidos, y a Riz Ahmed, en el papel de un científico que intenta advertir sobre la catástrofe. La película también cuenta con la participación de Sandra Hüller, quien da vida a la media hermana del protagonista. La narrativa aborda la respuesta política ante el desastre, incluyendo una reunión de emergencia en la mansión de Rockwell donde se discute el control del relato para evitar responsabilidades corporativas.
Aunque algunos críticos especularon que el proyecto buscaba otorgar a Cruise su primer premio Oscar tras recibir el honorífico en los Governors Awards el año pasado, la naturaleza excéntrica de la obra sugiere una intención distinta. Nicholas Barber, de BBC Culture, destaca que, a pesar de sus excesos y una duración que podría resultar agotadora tras los primeros 90 minutos, la película destaca por la convicción de Cruise y el estilo desenfrenado de Iñárritu. La cinta, que incluye dos giros argumentales significativos, se perfila como una obra que genera reacciones extremas, siendo calificada con cuatro de cinco estrellas.


