La reciente volatilidad en el mercado cambiario ha generado un ajuste en las expectativas económicas del país. En un periodo de apenas dos semanas, la divisa mexicana experimentó una caída del 4.7 por ciento, pasando de 16.90 a 17.70 pesos por dólar. Este fenómeno se atribuye a que el 'carry trade', estrategia que favoreció al peso durante años, ha comenzado a revertirse.
Juan Musi, asesor financiero y socio de Alpha Patrimonial, afirmó que para la economía mexicana resulta favorable mantener un tipo de cambio superior a los 17 pesos por dólar. Este nivel de paridad beneficia directamente a la industria automotriz y manufacturera, sectores donde un peso más débil abarata los costos locales en dólares, incrementando la competitividad de México en los mercados internacionales.
El sector turístico también se perfila como uno de los principales ganadores. Al obtener más pesos por cada dólar, los visitantes extranjeros incrementan su poder adquisitivo, lo que se traduce en una mayor afluencia y gasto en servicios dentro de los destinos nacionales. De igual manera, las familias que dependen de las remesas ven fortalecido su ingreso, permitiéndoles una mayor capacidad de compra en bienes de consumo básico, servicios, ropa y calzado.
Por su parte, Jacobo Rodríguez, director de información de Roga Capital, matizó que, aunque el peso fuerte no había impactado negativamente a las exportaciones debido a un reacomodo comercial, la situación actual refleja un cambio en las posiciones especulativas. Según datos del Chicago Mercantile Exchange actualizados al 25 de septiembre de 2026, las posiciones netas especulativas sobre el peso descendieron de 87 mil 800 a 75 mil 200 contratos.
Al cierre de la jornada del viernes pasado, la moneda nacional registró una depreciación semanal del 2.75 por ciento, situándose en 17.7072 pesos por dólar spot, alejándose de los niveles cercanos a los 16 pesos que predominaron anteriormente.
