La reciente intervención de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ante la Asamblea General de la ONU, marcó un hito significativo: fue la primera vez en dos décadas que un representante venezolano omitió cualquier mención a Cuba en su discurso. Este gesto contrasta drásticamente con la era de Hugo Chávez, quien en 2009 hizo 11 referencias a la isla, y con Nicolás Maduro, quien en 2015 las elevó a 13. La omisión subraya el complejo escenario diplomático derivado de la operación militar del 3 de enero, que resultó en la captura de Maduro por parte de Estados Unidos.
Aunque Rodríguez ha defendido el derecho de Venezuela a mantener relaciones autónomas con diversas naciones, el vínculo con La Habana muestra signos claros de degradación. Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, calificó recientemente a Venezuela como un país "amigo" y evitó el término "aliado", una distinción que expertos consideran una admisión oficial del enfriamiento de la relación estratégica forjada por Fidel Castro y Hugo Chávez.
El núcleo de esta alianza, que incluía el intercambio de petróleo venezolano por servicios de salud y, fundamentalmente, cooperación en inteligencia y contrainteligencia, ha sufrido cambios drásticos. Frank Mora, profesor de la Universidad Internacional de Florida (FIU), señala que la presencia de agentes cubanos en los cuerpos de seguridad venezolanos, especialmente en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), fue un pilar de la cooperación. La captura de Maduro reveló la magnitud de esta presencia, al confirmarse la muerte de al menos 32 cubanos, incluidos dos coroneles, un teniente coronel, cuatro mayores y tres capitanes.
Desde el 3 de enero, Washington ha asumido el control sobre la venta de petróleo venezolano, manteniendo el suministro suspendido para Cuba desde finales de 2025. Informes de la agencia Reuters y de la plataforma 14ymedio sugieren una evacuación gradual de personal de seguridad y médicos cubanos de territorio venezolano. No obstante, la organización Archivo Cuba indica que las misiones médicas persisten en al menos 22 estados de Venezuela, aunque con un aumento en las deserciones de personal que busca huir hacia Colombia o Guyana.
A pesar de este giro hacia una postura más cercana a la administración de Donald Trump, el gobierno de Miguel Díaz-Canel ha evitado confrontaciones públicas directas con el gabinete de Delcy Rodríguez. Analistas como Javier Corrales sugieren que La Habana, inmersa en su propia crisis, opta por no quemar puentes, manteniendo una estrategia de cautela ante la incertidumbre política en Venezuela y la influencia de Washington en la región.


