GAZA, Palestina. — La crisis humanitaria en la Franja de Gaza ha derivado en una emergencia de protección para mujeres y niñas, quienes enfrentan riesgos crecientes de violencia de género, matrimonios precoces y explotación sexual. Según informes del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), que consolidan datos de 10 organizaciones, el colapso de las estructuras sociales ha dejado a la población en una situación de vulnerabilidad extrema.
El UNFPA reportó que, durante el segundo trimestre de este año, los casos denunciados de matrimonio infantil y forzado aumentaron un 123% en comparación con el primer trimestre. Esta práctica, que afecta a niñas de entre 12 y 17 años, es utilizada en ocasiones como un mecanismo de supervivencia o protección ante la inseguridad. Nestor Owomuhangi, representante del UNFPA en Palestina, calificó las tendencias como "alarmantes", señalando que la erosión de los sistemas legales y sociales ha dejado a las menores desprotegidas.
Los testimonios recabados en campamentos de desplazados en la ciudad de Gaza y Jan Yunis describen situaciones críticas. Algunas mujeres relataron cómo víctimas de violación son presionadas a casarse con sus agresores para evitar el estigma social. Asimismo, se documentaron casos de padres que han entregado a sus hijas menores en matrimonio a cambio de recursos básicos, como harina, ante la hambruna persistente.
La violencia sexual también ha registrado un incremento significativo. Los incidentes denunciados de violaciones y agresiones sexuales aumentaron un 61% en términos absolutos entre abril y junio de 2026, representando el 2,7% del total de casos de violencia de género registrados. Las mujeres viudas o con familiares detenidos son identificadas como el grupo de mayor riesgo frente a la explotación sexual en los campamentos.
Las agencias humanitarias han instado a mejorar las condiciones en los refugios, incluyendo la instalación de mejor iluminación y saneamiento, para mitigar los riesgos. Sin embargo, las restricciones de acceso a materiales impuestas por Israel complican la mejora de la infraestructura. Mientras tanto, el colapso educativo, que ha dejado a unos 700,000 niños sin clases presenciales durante casi tres años, profundiza la precariedad de las niñas, quienes ven en el matrimonio una alternativa ante la falta de futuro académico y la inseguridad constante.


