NEBRASKA, EE. UU. — El año 2026 se ha convertido en un periodo de extrema dificultad para los productores agropecuarios en Nebraska. La ganadera Yvette Mannon, quien opera un rancho desde 2002, enfrentó en abril un incendio forestal que consumió más de 600 hectáreas de pastizales y 21 kilómetros de cerca. A pesar de que sus 300 cabezas de ganado sobrevivieron, la reconstrucción se vio encarecida por los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump, elevando el costo del acero a 16 dólares por metro, con un gasto total superior a los 300,000 dólares. A esto se suma un incremento del 40% en el precio del diésel, derivado de la guerra con Irán, lo que ha complicado la logística diaria de alimentación del ganado.
La situación se agravó en agosto, cuando la administración Trump anunció la importación de 300,000 toneladas métricas de carne de res extranjera libre de aranceles. La medida, diseñada para reducir precios al consumidor, provocó un desplome inmediato en el mercado ganadero justo antes de la temporada de venta de terneros. "Me sentí como si me hubieran traicionado", declaró Mannon.
El descontento ha permeado en el estado, tradicionalmente republicano. Jake Wolfinger, un ganadero de 45 años cerca de Lexington, Nebraska, quien gestiona 5,500 cabezas de ganado, ha visto caer el precio de venta de 240 a 225 dólares por quintal, lo que representa pérdidas de cientos de dólares por animal. Aunque Wolfinger votó por Trump, critica la intervención gubernamental en el mercado: "La gente debería mantenerse al margen de los asuntos de los agricultores".
Por su parte, Duane Kimball, de 54 años y residente cerca de Callaway, señala que muchos productores han tenido que ampliar sus líneas de crédito bancario para sobrevivir. Mientras tanto, figuras como el ranchero Jim Jenkins, un crítico declarado de Trump, denuncian que la "incertidumbre" generada por las políticas de la Casa Blanca es el principal factor de inestabilidad. Otros, como Don Cantrell, mantienen su apoyo al mandatario citando la creación del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y valores conservadores, a pesar de reconocer errores en la gestión. La crisis ha forzado incluso el retiro de productores como Don Batie, quien vio caer los precios del maíz un 38.7% entre 2022 y 2025, impidiéndole heredar su granja de 160 hectáreas a su hija.


