BUENOS AIRES, Argentina. — La economía argentina atraviesa un periodo de transformación profunda bajo la administración de Javier Milei, caracterizado por una marcada disparidad entre los indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana de los ciudadanos. Según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basados en registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, 31,342 compañías han cesado operaciones desde que el mandatario asumió el cargo en diciembre de 2023, lo que representa aproximadamente un 6% del total de empresas en el país.
El presidente Milei ha desestimado las preocupaciones sobre una posible recesión técnica, argumentando que el Producto Interno Bruto creció un 2.2% en el primer semestre del año en comparación con el mismo periodo anterior. No obstante, el costo social de las políticas de shock es evidente: la pobreza afecta a uno de cada tres argentinos, el desempleo ronda el 8% y el poder adquisitivo continúa rezagado frente a una inflación que, aunque se redujo de un 211% inicial a 33.5%, sigue presionando los ingresos familiares.
El sector empresarial muestra una dinámica de dos velocidades. Mientras la minería, la energía, el agro y la intermediación financiera lideran el crecimiento, el comercio y la manufactura enfrentan una crisis severa. Hernán Letcher, director del CEPA, señala que la caída del consumo, el aumento de tarifas y la apertura a las importaciones han reducido el mercado para las empresas locales. "Se te achicó la torta. Y esa torta que ahora es más chica, se comparte con nuevos jugadores que importan", explica.
La experiencia de emprendedores como Alejandro Marchizotti, quien cerró su negocio de hamburguesas en mayo tras la caída del consumo y el aumento de costos operativos, ilustra el impacto en las pequeñas unidades productivas. Por su parte, economistas como Miguel Boggiano, director de CDI Capital, consideran que las cifras de cierres son "engañosas" y argumentan que el país vive un cambio estructural necesario, donde las empresas que dependían de la emisión monetaria y el proteccionismo están siendo desplazadas por sectores competitivos orientados a la exportación.
Ante las críticas sobre la precarización laboral, Milei reconoció en Nueva York que el empleo formal ha sufrido una contracción, mientras que el sector informal ha experimentado una expansión. El mandatario ha mantenido una postura firme frente a las dificultades del sector privado: "A los que les va peor, si no se adaptan, quiebran".


