ITHACA, Nueva York — La Universidad de Cornell ha implementado una medida drástica al prohibir la realización de fiestas en las residencias de sus fraternidades, una restricción que se mantendrá vigente hasta el final del curso académico 2026-2027. Esta decisión surge a raíz de las acusaciones presentadas por una mujer, quien afirmó haber sido drogada y agredida sexualmente por varios integrantes de la fraternidad Chi Phi en octubre de 2024.
El presidente de la institución, Michael Kotlikoff, ha declarado la implementación de una política de "tolerancia cero". Según el directivo, cualquier fraternidad que incumpla las normativas vigentes enfrentará una suspensión inmediata. Asimismo, Kotlikoff señaló que la universidad trabajará en la creación de alternativas de ocio más seguras y en el fortalecimiento de los mecanismos de apoyo para las víctimas de abusos sexuales.
El caso ha generado una fuerte controversia debido a la gestión institucional y al proceso legal. Aunque una investigación inicial concluyó sin que la Fiscalía presentara cargos, la denunciante interpuso una demanda en septiembre de 2026. En dicho documento, la mujer sostiene que los miembros de la fraternidad compartieron mensajes sobre su supuesta disponibilidad sexual sin su consentimiento. Por su parte, los siete hombres señalados en la demanda han negado categóricamente las acusaciones.


