El Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) presentó este miércoles 30 de septiembre de 2026 los resultados de su estudio 'Atmosphere Watch', el cual detalla cómo la contaminación atmosférica ha superado fronteras y continentes. Según la institución, con sede en Bonn, Alemania, el ozono troposférico —que se forma cuando contaminantes reaccionan ante la luz solar y las altas temperaturas— representa una amenaza crítica tanto para la salud humana como para los ecosistemas.
El análisis, que integra datos de satélites, redes terrestres y sistemas de predicción global, destaca que las olas de calor ocurridas en los primeros ocho meses de 2026 fueron determinantes para el aumento de este contaminante. Asia resultó ser la región más afectada, con un 60 % de su población expuesta a niveles considerados 'extremadamente altos'. Por su parte, Europa registró que el 50 % de sus habitantes estuvieron expuestos a niveles inadecuados de ozono, a pesar de los esfuerzos previos en la reducción de contaminantes, debido a un ciclo vicioso donde el ozono contribuye al calentamiento atmosférico.
En contraste, Sudamérica presentó un panorama más favorable, con un 81 % de su población expuesta a niveles de calidad de aire buenos o aceptables. Laurence Rouil, directora del CAMS, subrayó la gravedad de la situación: 'La contaminación por ozono es un claro recordatorio de lo interconectados que están realmente nuestra atmósfera, nuestro clima, nuestra salud y nuestros medios de vida, ya que la contaminación y el cambio climático afectan a la composición química del aire que respiramos, determinan la salud de nuestros ecosistemas e incluso condicionan nuestra capacidad para cultivar alimentos'.


