El proceso de sucesión en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha entrado en una fase de incertidumbre. El viernes 16 de octubre de 2026, los siete aspirantes que buscan reemplazar al actual secretario general, el portugués António Guterres, recibieron al menos un voto de veto por parte de los miembros del Consejo de Seguridad, según informó una fuente diplomática. Guterres, de 77 años, concluirá su segundo mandato de cinco años el próximo 31 de diciembre.
La votación, de carácter informal y anónimo, marcó un hito al utilizar papeletas de colores para que los cinco miembros permanentes —Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, China y Rusia— pudieran identificar sus vetos, mientras que los diez miembros no permanentes utilizaron papeletas sin distinción. Ninguno de los siete candidatos logró evitar el rechazo de las potencias con poder de veto. De acuerdo con reportes de medios estadounidenses, Washington se opone a la totalidad de los aspirantes.
Entre los candidatos se encuentran cuatro mujeres y tres hombres: la costarricense Rebeca Grynspan, quien obtuvo el mayor número de votos de "aliento" pero recibió cinco de "desaliento" (dos de ellos de miembros permanentes); la exministra de Relaciones Exteriores de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett; el argentino Rafael Grossi, director del organismo de vigilancia nuclear de la ONU; el senegalés Macky Sall; las ecuatorianas Ivonne A-Baki y María Fernanda Espinosa; y el ugandés Olara Otunnu.
Para avanzar en el proceso, un candidato requiere obtener nueve votos de los 15 miembros del Consejo de Seguridad y, simultáneamente, evitar el veto de cualquiera de las cinco grandes potencias. Una vez que un aspirante supere estos requisitos, su nombre será enviado a la Asamblea General de la ONU para su confirmación final.


